Él permaneció muy tranquilo, sentado allí mientras Paula se acurrucaba tiernamente en su regazo. No la abrazó ni la apartó tampoco.
Su expresión siempre fue muy indiferente, como si todo lo que sucedía a su alrededor no tuviera nada en lo absoluto que ver con él.
Elena reprimió la amargura en lo más profundo de su corazón. Bajó instintivamente la cabeza, evitando mirarlo, y no quería prestar atención alguna a estas cosas. En este momento, solo quería escapar de allí.
El cielo bajo la noche, ador