A pesar del intento de Isaac por calmar la situación, las cosas no terminaron allí. Eric, con el alcohol corriendo por sus venas, siguió despotricando.
—Además, Bianca piensa que yo mandé a unos tipos a matarla, ¿te das cuenta, Isaac? ¡No tiene ningún sentido! —rugió, con la voz pastosa—. ¿Cómo haría algo así, incluso si en ese momento la odiaba? ¡Yo jamás podría enviar a alguien para matar a nadie! De verdad que no soy ese tipo de persona.
Isaac, dándose cuenta de la gravedad de lo que su amig