Olivia
Apagué el ordenador y estiré los brazos por encima de mi cabeza. El contrato había estado quemándome el bolso toda la tarde, impidiéndome concentrarme en nada productivo.
El móvil vibró justo cuando recogía mis cosas y lo agarré con el corazón acelerado. ¿Sería Ryan? ¿En otro patético intento de reconciliación después de haberlo descubierto enterrado profundamente dentro de mi amiga?
O quizá era Emilia, asegurándose de que no me había ahogado en vino o tirado desde el balcón.
Número desco