Capítulo 96; Caos.
Despertar abrazada al cuerpo de Nikolay era un sensación inexplicable, el placer y el amor recorrían su cuerpo a partes iguales. Cuándo sintió aquellos besos sobre su cuello y que se deslizaban hacia sus hombros y seguían por su espalda gimió y se estiró como una gata perezosa, Nikolay sonrió, la abrazó desde atrás, deslizando la mano por su silueta y apoderadose de uno de sus senos...
—Me encanta cuándo me das los buenos días así— dijo entre gemidos.
—A mi me encanta como gimes— le dijo junto