El corazón de Anton no lo soportó más, gimió agonizando mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas sintiéndo el más agudo de los dolores...
Su hija, su única y adorada hija...
Kira, su todo...
Le había fallado...
Había querido dejarla protegida y en buenas manos... pero había sido un idiota, la había enviado como cordero al matadero. Nunca hubiese imaginado que su sobrino fuese un infeliz, un desgraciado que solo estaba esperando la oportunidad de apoderarse de todo lo que poseía, ¿Ha