—¡No puedo creer que se atrevieran a ésto!—les escupió con despreco—¡Nikolay les arrancará la piel!— les amenazó enfurecida— ¡No quedará nada de ustedes, no encontrarán ni sus huesos!— les advirtió— dejenme ir antes de que Nikolay llegue por mi. ¿Acaso creen que no vendrá a buscarme?— preguntó con un poco de burla.
—Querida— dijo la mujer y comenzó a reir delicada y sensualmente en un gesto coqueto que parecía tan ajeno a ella— ¿Qué te hace pensar que no queremos que Nikolay te encuentre?— pre