Capítulo 102; La jaula mortal.
La jaula era un monstruo de acero, fría y opresiva, cuyos barrotes reflejaban la luz triste de las lámparas desgastadas del lugar. Amaia respiraba con dificultad, su corazón latiendo como un tambor de guerra en su pecho. La mujer frente a ella, de ojos ardientes y un físico imponente, flexionaba sus músculos, lista para la batalla. En el fondo, el eco de las risas burlonas del hombres enmascarado retumbaba en su mente, un recordatorio de su cruel realidad.
Estaba atrapada en aquella jaula, a me