—¿Me levantas el castigo?—Ella no había amanecido en su cama, pero Robert se pasó a media noche a la de Alice. No soportaba que ella aún estuviera guardando distancia de él.
Esa noche Alice sintió unas manos rodear su cintura, pero pensó que dormía, hasta que Robert la despertó con sus palabras.
La rubia apartó el cabello que se esparcía por su cara, recibiendo docenas de besos en su cara, en sus labios, en sus hombros desnudos, de manera rápida apartó los brazos de Robert y comenzó a levantars