Entró a la habitación de su hijo, estaba dormido, la maleta ya estaba en la puerta.
Besó su frente y se dirigió hacia la puerta, dándole una última mirada.
—Volveré en cuatro días.—dijo, no importaba si Andy no estaba escuchándola.
Salió de la habitación, apagando la luz del techo y solo dejando la de la mesa de noche.
En la puerta de salida estaba Jeremy de brazos cruzados.
Sabía los planes de Mary Jane y por más que le molestara, no podía impedirle nada. Ella estaba allí por decisión propia.