POV VALEN
Me encontraba en mi habitación con los antebrazos apoyados sobre las rodillas y la cabeza hundida entre las manos. El tiempo parecía haberse detenido desde que el médico entró a revisar a Lenora y, por más que intentaba mantener la calma, cada minuto de espera hacía que el silencio pesara más y más sobre mis hombros.
Debía ir a un hospital, pero, fiel a su terquedad, se negó y exigió que la llevaran de inmediato a su habitación.
—¿Ha dicho algo el doctor? —escuché preguntar a Emilio a