POV Alejandro
Desde que abrí los ojos esta mañana, me di cuenta de que sería un día de mierda como tantos, aunque no sabía cuánto.
La reunión empezó a las diez de la mañana, en la sala de juntas del corporativo, la tensión podía sentirse en cada uno de nosotros, Antonio Arriaga, socio minoritario de la empresa, estaba sentado al otro lado de la mesa, mirándome con su acostumbrada sonrisa falsa cargada de desprecio.
—Alejandro —dijo, sin dejar de mirarme— tenemos un problema con el proyecto Duba