Estaba asustada, no puedo negarlo, quizá más de lo que nunca lo había estado en mi vida. Me aterraba la idea de que La Loca fuera la carta que cerraba la lectura, aunque era algo alentador ver a La Maga abriéndola. Cuando vi que los labios se Ximena se abrían para dar inicio a la lectura, tomé su mano sin proponérmelo; fue un impulso, una reacción provocada por mi corazón encogido.
—Eres una exploradora, pero incluso algo más que eso —dijo Ximena cuando sintió mi mano sobre la suya, sin aparta