Estudiar, trabajar durante la semana y los fines de semana, cuidar y criar a Antonella; pese a la ayuda que me brindaba Mario y las atenciones de la señora Laura y de Ximena, sentía que iba a estallar en cualquier momento. Aparte, estaba esa complicada encrucijada con Jaime, que no parecía evitarme, sino que lo hacía. Quizá hubiera sido distinto si no hubiera estado debajo de la cama ese día en que, preciso, a su madre le dio por hablar sobre el destino.
Al fin, un sábado en la mañana, después