Mundo de ficçãoIniciar sessãoMaggie nos llevó hasta el recibidor de la casa, donde el calor de la chimenea nos acogió. Mi sonrisa era tan grande que incluso el príncipe parecía sorprendido.
Al poco rato que Maggie desapareció de nuestra vista, escuché el rechinido de las llantas de la silla de ruedas acercándose, y mi corazón se alteró. Quería gritar de emoción. Las puertas se abrieron y me encontré con Viktor siendo empujado







