Dominic había tenido una noche terrible, no había podido dormir nada, porque cada vez que cerraba sus ojos la veía a ella mirándolo con desdén, sin ningún rastro del amor que antes había en sus ojos y esa incomodidad en su pecho luego del rechazo de Aitana solo había crecido, frustrándolo y confundiéndolo.
Cuando se hicieron las cinco de la mañana entendió que hoy no podría dormir nada y estaba por levantarse para darse una ducha y luego ir a su despacho para adelantar lo que tenía que hacer