Apenas Aitana terminó de recoger la mesa, pensó en aprovechar el momento para ir a ver a Bastian, ya lo extrañaba mucho, no había podido verlo en unos días y necesitaba asegurarse de que él estuviera bien, por lo que nerviosa, tomó de la cocina a escondidas una galleta de las que a él le gustaban y un vaso de leche para llevárselos, salió de la cocina mirando hacia todos lados antes de dirigirse al pasillo que conducía a la habitación del pequeño tratando de no ser vista.
Sin embargo por esta