Madison
Camino de un lado a otro en la habitación sin saber qué hacer. Lo que escuché me ha dejado muy perturbada. No puede ser que esta mujer realmente quiera matar a su esposo, ¿o sí?
Mi corazón late acelerado, estoy temblando; y no es común en mí perder los estribos de esta manera.
—No, debo haber escuchado mal, evidentemente ella no puede hacer algo así —susurro para mis adentros.
Vuelvo a asomarme por la puerta con mucho sigilo. La esposa ya se ha quitado los zapatos y parece esperar con i