Alec
Me siento como en la profundidad de un océano de oscuridad. Todo a mi alrededor no es claro, hay una gran ausencia de luz que me hace sentir perdido, no sé qué es lo que sucede, solo sé que deseo salir de aquí, pero lo que sea que me lo impide, me traga al abismo más aterrador que he sentido jamás.
De pronto, a lo lejos escucho una voz. No consigo distinguir lo que me dice, lo único que sé, es que debo seguirla sin importar nada.
—Alec, señor Fairchild, despierte.
Es ella, es la enfermera.