Madison
Todo pasa como en cámara lenta. Voy a ciegas porque no quiero arruinar más las cosas con él. No puedo creer que fui tan tonta como para siquiera pensar en ver esos documentos; ahora, todo el avance que había logrado con él se ha ido a la basura. Me odia, lo sé. No hay otra palabra para describir lo que vi en sus ojos al agarrarme infraganti con ese estúpido diagnóstico.
—¿Qué está haciendo? —pregunta con un tono de incredulidad.
—Trato de no verlo —digo como si fuera obvio.
—¿Sabes que