Madison
Si alguien me hubiera dicho que vería a Liam sentado a la mesa conversando con mi padre y cargando a Caleb en las piernas al volver, probablemente me habría reído en su cara. Es que ¿cómo es posible que todo el jodido universo se alinee para cagarme la existencia? ¿Qué clase de juego macabro está jugando el destino conmigo?
El mismo día que decido renunciar, esa misma noche, encuentro a mi prometido esperándome con una sonrisa. Aunque claro, sé que yo también lo he sorprendido a él con