Madison
Han pasado varios días desde que vino esa insufrible reportera a mi casa. Para mi desgracia, le había dicho a otras personas, porque al día siguiente, se llenó la granja de reporteros. Mi padre tuvo que sacarlos a escopetazos al cielo para que nos dejasen en paz.
Después de eso las cosas se volvieron un poco más tranquilas, sin embargo, no había podido salir, porque cuando me veían en la calle, enseguida me caían encima con fotografías y micrófonos buscando que diera alguna declaración.