Alec
Caleb tiene mucho que contar. Después de mandar a la cocinera a hacer algunas galletas para él, se sienta a la mesa en el jardín. Yo me quedo frente a él, mientras se llena la boca con la golosina. Se ve particularmente adorable, su inocencia me hace creer que todavía queda algo de bondad en este mundo podrido.
—Entonces, ¿por qué crees que tu madre me extraña?
—Ella no se ha dado cuenta, pero en las noches, se sale a la sala y se queda en el sillón hasta que se queda dormida. En sueños di