Capítulo 84
La noche cayó despacio, el cielo se transformó en azul oscuro, salpicado de estrellas. Patricia estaba en la cocina, vistiendo un vestido ligero, descalza sobre el suelo frío, con el cabello recogido de forma sencilla. Había algo mágico en verla en ese ambiente, tan dueña de sí misma, tan serena.
Augusto apareció en la puerta de la cocina con las mangas de la camisa a cuadros remangadas hasta el codo. Se quedó allí, apoyado en el marco, simplemente observando.
— Nunca imaginé que ve