La mujer los condujo por las escaleras hasta el largo pasillo, bordeado de puertas, mientras caminaba, los sonidos se hicieron más y más fuertes.
Gritos de mujeres provenientes de varias puertas, Gracie trató de no imaginar lo que estaba pasando detrás de esas puertas, por suerte la habitación que les habían asignado era la última del pasillo, aunque aún se escuchaban los gemidos de las otras habitaciones, podría ser peor.
La mujer que les atendió, quien se había presentado como Amethyst, abrió