Helena pensó que había oído mal.
Lance Chase había dicho que sí.
Tenía la carta en la mano, al mismo tiempo que sostenía la mano de ella, Helena sintió escalofríos tocar su piel, pero supuso que si mostraba todo su disgusto por ese hombre, tal vez él cambiaría de opinión.
Lance respiró hondo, oliendo el perfume de Helena, el aroma natural de su piel, ella lo miraba más en ese segundo de lo que lo había hecho en todos esos días, bajó la mirada hacia sus manos, las cuales sostenía, cerrándolas al