James Turner me miró y pareció considerar mis palabras, finalmente suspiró y dijo:
“Está bien, si no puedo ayudarte a escapar ahora, necesito esconderte, al menos hasta que pueda recuperar el castillo.
Me apretó más fuerte la mano y corrió conmigo por otro pasillo, llegó a una puerta y la abrió rápidamente, bajamos por unas escaleras de piedra poco iluminadas, seguimos unos metros más hasta llegar a un lugar amplio, estaba mejor iluminado con antorchas en las paredes, era un espacio circular, h