Capítulo 38
Abdalá

La posada era un lugar grande y ruidoso, lleno de hombres bebiendo sus cervezas y hablando en voz alta, muchas mujeres entraban y salían con sus ropas finas y cortas, me detuve unos segundos mirando a una en particular, era de baja estatura y con mucha ojos verdes claros, se sentó en una mesa y me miró.

- Ven por aquí, puedes sentarte aquí en esta mesa, le avisaré a mi madre que tendremos más invitados, y traeré vino. - Dijo Jade y nos señaló una mesa vacía cerca de la pared.

Le di las
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