Lina siguió a Leon a su tienda, cuando entró era un espacio pequeño pero organizado.
Careciendo de efectos personales, teniendo sólo una palangana con agua fría, una cama improvisada en el suelo y dos mantas dobladas, León entró y parecía avergonzado.
La cama no es tan blanda, pero estará más caliente aquí dentro que fuera. - Le dije.
Ella lo miró, no había suficiente luz en la tienda, solo dos velas en un rincón apartado, la luz de la luna era tenue adentro, pero aún era posible ver su rostro.