Punto de vista de Damien
Me quedé allí, en la sala de estar, escuchando los ruidos que venían de su habitación: cajones abriéndose y cerrándose, perchas raspando, bolsas moviéndose.
Algo estaba mal. Muy mal.
Caminé hasta su puerta, dudando un segundo con la mano suspendida sobre el picaporte, y luego toqué suavemente.
“Elena?”
No respondió.
Pero el movimiento dentro se volvió más rápido, más brusco, como si estuviera tratando de moverse a toda prisa.
Abrí la puerta con cuidado y el pecho se me