Punto de vista de Elena
—Esto es patético.
Lo dije en voz alta a mi apartamento vacío, mirando la pantalla de mi portátil desde el sofá, actualizando mi correo por tercera vez en diez minutos.
Nada.
Sin mensajes nuevos, sin novedades, nada de él.
El trabajo había sido insoportable los últimos tres días; cada minuto en mi escritorio me hacía querer gritar.
No era el trabajo en sí, el trabajo estaba bien.
Era el vacío de todo, lo monótono, la forma en que la oficina se sentía vacía sin él.
Odiaba