Punto de vista de Elena
La ciudad aún estaba medio dormida mientras nos dirigíamos al aeropuerto, las calles más tranquilas de lo habitual.
Fue entonces cuando me di cuenta.
—Espera, detén el coche.
Mi conductor me miró por el retrovisor, el pie ya moviéndose hacia el freno.
—¿Señorita?
—Olvidé mi pasaporte —dije, sintiendo cómo el pánico me subía por el pecho mientras rebuscaba en el bolso—. Tenemos que regresar.
Asintió e hizo un giro en U, volviendo hacia mi edificio. Me recosté en el asient