Punto de vista de Elena
Las palabras de Maya llevaban tres días atascadas en mi cabeza, repitiéndose una y otra vez cada vez que intentaba concentrarme en cualquier otra cosa.
Era viernes, y estaba sentada en mi escritorio, mirando la pantalla del ordenador mientras los informes trimestrales se desdibujaban en números sin sentido.
Mis dedos tamborileaban contra la mesa, inquietos, nerviosos.
No podía dejar de pensar en Damien. Intenté concentrarme en el informe frente a mí, pero fallé cada vez,