Capítulo 91 —El Testamento del Alma
Sergio permanecía sentado detrás del imponente escritorio, cuando dos golpes secos en la puerta rompieron el mutismo.
—Adelante —ordenó Sergio con su habitual voz ruda y cortante.
La puerta se abrió para dar paso a Santoro. El viejo abogado y albacea de la familia Lozano avanzó con pasos lentos pero firmes, sosteniendo su maletín de cuero gastado. Se detuvo frente al escritorio, abrió el maletín y extrajo un sobre lacrado. Lo depositó con suavidad sobre la mad