Capítulo 62 — El Doble Juego
El comedor principal de la mansión recuperó a la mañana siguiente su habitual rigidez. Pedro desayunaba en silencio, sumergido en su propio mundo mientras untaba mermelada en una tostada, ajeno a la corriente de alta tensión que cruzaba la mesa por encima de su cabeza.
Sergio estaba sentado en la cabecera, impecable. Vestía un traje de sastre gris oscuro que acentuaba la anchura de sus hombros, una camisa blanca de cuello rígido y una corbata de seda negr*a perfectam