Capítulo 52 —El peso del aire
La mano de Paul Hamilton sobre el hombro de Maribel se sentía como una marca de presión innecesaria en un plano perfectamente ejecutado. Sergio se quedó estático a tres metros de distancia, con los dedos entrelazados detrás de la espalda y los nudillos blancos. El eco de su propia brillantez técnica todavía flotaba en la sala de juntas, pero en ese instante, frente a la sonrisa imperturbable del inglés, sus títulos y sus diseños no valían nada. Estaba desarmado, en