Capítulo 9 — El Suelo de Jane y un Teléfono que Suena
(POV de Zara)
En realidad no pensé adónde iba cuando salí de esa casa. Solo caminé hasta que las piernas me ardieron y el peso de las dos bolsas se volvió insoportable. La segunda maleta arrastraba contra la acera con cada paso, un recordatorio constante y sordo de que todo lo que poseía ahora cabía en dos piezas de equipaje.
Me tomó más tiempo del que debería admitir la verdad.
No tenía adónde ir.
La casa de mi padre ya no era mía. Mi traba