Capítulo 39

*—Sebastián:

Abrió los ojos y se quedó mirando el desconocido techo sobre él con confusión.

¿Dónde mierda estaba?

Alzó un brazo y se talló los ojos. La luz de la mañana entraba por las ventanas de cristal de la habitación, molestándole en estos. Le dolía la cabeza y tenía mucha hambre.

Lentamente se sentó en la cama y cuando barrió

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