*—Sebastián:
Lentamente se volvió para toparse con un hombre alto quien antes se le había parecido un oso, solo que este día estaba bien vestido con una elegante camisa y no parecía el granjero que era. Era ese hombre que creyó una vez que era su rival y solo había sido un gran amigo para su amada. Sebastián sonrió con una sonrisa cálida y Nathaniel le respondió con otra.
—Hola —lo saludó Nathaniel.
—Hola —le devolvió Sebastián el saludo.
Nathaniel asintió y le hizo señas al bartender que desea