Mundo de ficçãoIniciar sessão*—Callen:
Sebastián quería comenzar de nuevo, ofreciendo su mano hacia ella y ya que lo pedía con tanta amabilidad, no debía de negarse a ello.
Tomó la mano que este le ofrecía y la estrechó. Sus manos eran grandes y se sorprendió de que no eran suaves. Extraño, ya que el señor Edevane era un trabajador de oficina y la textura de sus manos parecía como si hubiera trabajado en el c







