Hombres de Abrolia intentaron capturar al lobo azul y este saltó sobre ellos aplastando a varios guerreros.
Corrió por la espesura, perdiéndose en medio de ella.
Timelot se acercó a Adara preocupado.
—Señora, ¿se encuentra bien?
—Sí, es Stefano, debemos de encontrarlo antes de que ellos lo hagan.
—Vamos.
Timelot le comentó preocupado.
—El rey Eleazar dio órdenes de cazar al príncipe y…
—¿Y?
—Darle muerte si fuese el caso.
—No puedo permitirlo.
—¿Cómo se salió?
—No lo sé, parece cosa del destino,