conspiración 37.
Intentó moverse pero un par de brazos se lo impidieron, Noa abrió sus ojos con pesadez, los primeros rayos de sol eran muy fuertes para sus ojos. Se volvió a acurrucar plácida ignorando todo a su alrededor, ella solo quería seguir durmiendo.
Minutos después abrió sus ojos se incorporó de manera abrupta mirando todo en el lugar, esa no era su habitación, giró lentamente su cuerpo miró por encima del hombro y ahí lo vió acostado junto a ella dió todo de su parte para no pegar un grito de sorpresa