Última Noche En Florencia 36.
Entró a la casa con su hija en brazos, dormida y acurrucada en su pecho.
—Lleve a la pequeña a su habitación, yo iré en un momento a ponerle la pijama. Será muy incómodo para ella pasar la noche con ese peinado y esa ropa.
—Gracias —dijo llevando a la pequeña en sus brazos.
Subió las escaleras, entró a la habitación donde Luna se estaba quedando, acostó a la chiquilla, acto seguido tomó asiento a un lado para quitarle los zapatos a la pequeña castaña.
—Ya estoy aquí —dijo Noa entrando a