Mentiras Vestidas De Verdades 26.
Era tarde. Francisco se había ido ya hace un par de horas. El estudio estaba a oscuras, solo era iluminado por la tenue luz de luna que se colaba en la ventana.
Recordó las palabras de Frans. Ciertamente, Noa era una chica bonita, tenía ojos y él sabía reconocer la belleza de la niñera, aun así no veía similitud en ambas mujeres.
—Alexander, deja de pensar en idioteces, ya pareces Frans.
Se levantó. Ya era más de media noche, debía irse a dormir. Ya era tarde y debía descansar.
Salió de la o