La Cena 12.
—¿Pero quién trajo esto? —cuestionó Noa—, destapando el vestido de su funda. Caminó con el vestido hasta un espejo de cuerpo completo junto al armario. Se miró con el puesto por encima de la ropa; la prenda era sencilla pero preciosa, de color azul marino a sus rodillas.
—Y tengo los zapatos perfectos —dijo, animada, la morena. Estuvo toda la mañana pensando en qué usar esa noche; incluso llegó a creer que tendría que pedir permiso y salir por algo para usar esa noche y no desentonar.
Dejó el