Desilusión I 39.
Su mente era un compendio de emociones; entre esas, el enojo y la decepción predominaban. Creyó que podía tener algo verdadero con Noa, pero nada de lo ocurrido en Florencia fue real. Esa mujer no era realmente quien decía ser.
—Pero qué estúpido fuiste, Alexander —rió amargamente—. ¿Cómo no viste que la niñera y la bailarina eran la misma mujer? Solo se acercó a ti porque es una oportunista.
Caminó para servirse un trago. No era de tomar, pero en este momento era más que necesario. Quería olv