Desilusión I 39.
—¿Qué? —susurró Alexander con sus ojos abiertos al máximo, no era fácil creer que Noa era Azul, aquella bailarina y Noa eran muy diferentes. Era inconcebible que fueran la misma mujer.
—Puedo explicártelo Alexander yo...
La expresión y el silencio de Noa le dieron la respuesta sin necesidad de mencionar palabra, no era necesaria ninguna explicación ya todo estaba dicho, esa mujer solo estaba jugando con él, solo era una oportunista.
La morena se acercó tomó a Alexander del brazo, este se solt