Confusión O Compasión 15.
Noa estaba entre la espada y la pared ante aquella petición. Petición que la haría perder mucho. Debía hacer algo antes de que fuese demasiado tarde para ella.
—Lo que me pides no es posible, cariño —dijo Noa, con voz juguetona, tomando al hombre de la barbilla.
—¿Y por qué no? —refutó Takeru, siguiendo el juego de la bailarina.
—Porque es parte del show, darling —susurró—, acercándose al oído de Takeru.
—Tú no pareces ser el tipo de chicas que sigue las reglas, Azul —habló Takeru, esbozando