Las Estrellas 16.
Han pasado algunos días desde que fue al club y tuvo aquel amargo suceso con aquel hombre. Por su cabeza pasó la idea de dejar su empleo como niñera.
—¿Por qué tiene que ser tan complicado? —se preguntó, frustrada, frotando su frente con la punta de sus dedos. Una jaqueca comenzaba a torturarla.
—Noa —llamó Luna, sacando a la morena de sus pensamientos—, mira, una catarina.
La pequeña castaña mostró, emocionada, al pequeño insecto carmesí en sus manos.
—Está muy bonita, Luna. ¿Dónde la encon