Mundo ficciónIniciar sesión–¡Henry Aidan Hammil!
Gritó la viuda, Rita Hammil desde su habitación. Había ordenado que le llevaran el desayuno hasta allí para disfrutar de una mañana perezosa junto a la ventana.
Al abrir el diario lo primero que llegó a sus ojos fue una enorme nota periodística sobre la corporació







