Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando Armando Aferra asistió a la carceleta en la que su hija mayor cumplía encarcelamiento preventivo a una sentencia, sintió que era todo un mal sueño del que no se podía despertar. Todavía no era capaz de concebir que su pequeña consentida estuviera a punto de pagar por tener la voluntad de matar a un hombre.
Permitieron su visita en una sala que conten&iacu







