AMARA
Miré fijamente a Eloise, ya enojada de que apenas me hubiera dejado dormir. “¿Puedo ayudarla en algo, Luna Eloise?”
Resopló, lanzándome una mirada. “Eres una esclava. ¿Con qué podrías posiblemente ayudarme?”
Apreté los labios en una línea delgada. “Si es así—” empecé, moviendo la puerta para cerrarla, pero ella sacó la mano y la detuvo.
Una mirada firme se asentó en su rostro. “Sígueme.”
“¿Por qué debería hacer eso?”
“Sígueme,” repitió sin emoción.
Mis cejas se juntaron. “¿Por qué? ¿Al se